Pero no podemos hablar de Villanueva de Alcardete sin hacer un repaso por sus fiestas más destacadas.
Cuando miramos el calendario de un nuevo año la primera que nos encontramos en el mes de enero es San Sebastián, también conocida como “el día de la merienda”. Más que una fiesta es un día de campo, que tiene lugar todos los 20 de enero, en el que se aprovecha (sobre todo si el día acompaña) para salir al campo y comernos la “repelá”, especie de pan grande de forma circular relleno de todos los productos aprovechables del cerdo (la única “condición indispensable” es que sean en adobo), así como el rosco (si es relleno mejor, pero sobre todo de postre acompañado de una onza de chocolate). Tradicionalmente son los padrinos del bautizo los encargados de preparar este tan elaborado festín.
Siempre fiel un 23 de abril, San Jorge, patrón de esta Villa, se pasea por sus calles. Como dato curioso podemos hablar de la procesión (que nunca se sabe a que hora termina), en la que se pueden pagar cantidades considerables de dinero por portar las andas del santo durante el trayecto, pero sobre todo por “a ver quien es el que lo pasa este año a la iglesia”. Después tiene lugar la puja, en la que se subastan determinados animales domésticos y las tradicionales caridades, elaboradas con harina de trigo y agua, generalmente con forma de corazón, y cuyo origen puede datarse en el siglo XVIII. También existen otras celebraciones, como el tradicional refresco, ofrecido por el mayordomo, en el que se obsequia a los invitados con agua de limón y bizcochos, muy buenos por separado, pero cuya combinación es perfecta para los más golosos.
Ya, con el calor más avanzado, podemos disfrutar de la romería de San Isidro. Su celebración tiene lugar todos los 15 de mayo y es tradición la misa campestre, así como la procesión del Santo alrededor de la ermita. Acompañan a la fiesta los desfiles de carrozas y los concursos de bailes populares, que se pueden observar desde el “ruedo”. No hay que olvidar decorar el cuello con las “cintas de San Isidro”, pero sobretodo cubrirse la cabeza con un buen sombrero, pues los estragos del sol al principio de la temporada hacen mella en los romeros que a última hora de la tarde y cuando participan en las cucañas, ya tienen “el cuello colorao”. Acaba la fiesta con la marcha del baile en el ruedo, al compás de “Paquito el Chocolatero”.
San Roque tiene su día el 16 de Agosto. Festividad en la que lo más destacable, además de los cultos religiosos dedicados al Santo, es su procesión a través de varias calles que, adornadas con sándalo, tomillo y espliego acompañan la pequeña imagen hasta la ermita, siempre al caer la tarde. Estas peculiaridades hacen de la fiesta una de las más entrañables que se celebran en esta Villa.
Las fiestas en honor del santísimo Cristo del Consuelo se celebran todos los años el penúltimo fin de semana de Agosto. Son fiestas de calle que alegran los últimos días del verano y alternan, junto a los cultos religiosos, otras actividades para pequeños y grandes durante el día, acompañadas por las notas musicales de las verbenas por la noche. Es destacable el Festival Internacional de Folklore que se celebra puntual todos los años en el recinto de la Plaza de Toros; también el encierro de vaquillas en el que los más “madrugadores” corren delante de las reses; y no podemos olvidar el concurso de Calderetas, donde los cocineros del lugar demuestran sus dotes culinarias, acompañadas siempre de un buen vino de la tierra.
Pero es noviembre el mes más esperado por los alcardeteños. Siempre fiel, en su segundo domingo, se celebran las tan deseadas fiestas en honor de la Santísima Virgen de la Piedad, patrona de Villanueva.
Son fiestas de un gran culto y fervor religioso, en las que destacan sobre todo, la Función a la Virgen y la procesión, acompañada siempre por las “niñas danzantas y el gabozorra”. La pólvora es un elemento destacable durante toda esta festividad, pero más aún la tarde de la Procesión, en la que durante todo el trayecto y sobre todo al final, la Imagen va siempre acompañada de ese colorido y olor tan característico que se mantienen en el recuerdo hasta el año siguiente, mezclado con el sonido de la dulzaina, el tamboril, las castañuelas y el paloteo de las danzantas.